Este pequeño espacio, dentro de un apartamento habitado por una pareja joven, su hija y su perrita, fue diseñado para multiplicar posibilidades. La familia buscaba un lugar flexible que, pese a su tamaño reducido, pudiera adaptarse a diferentes momentos de la vida diaria: oficina en casa durante el día, espacio de meditación en las mañanas y noches, y habitación de huéspedes cuando se necesitara.
Mira el antes y el después de este proyecto:
Cada centímetro fue aprovechado con intención. Los colores activan y a la vez invitan a la concentración, mientras las luces graduables permiten transformar el ambiente según la actividad. La cama plegable optimiza el espacio y crea además un rincón donde la perrita puede acompañar a sus dueños, manteniendo siempre la calidez del hogar.
El resultado es un ambiente acogedor, versátil y lleno de vida, donde el diseño convierte la practicidad en una experiencia de bienestar cotidiano.